12.13.2005
Ask No Quarter
Si tuviera que escribir una biografía, creo que marcaría como fundamental un año concretamente. No sería el laureado año de mis triunfos o de mis glorias, tampoco sería el año en el que las penurias marcaron mi carácter y lo forjaron al rojo.
Sería el año, o más bien dicho, curso 2001/2002. No tuvo nada en especial, o al menos más especial que otros años (todos tienen su cosa, no?). Sin embargo, para bien o para mal, fue el año de la masa crítica, llevaba arrastrando muchas cosas, demasiadas, dando la cara y fue cuando me tuve que girar y mirar hacia dentro. Hacerles frente. A esas y a otras nuevas. Creo que fue el año en el que me ví obligado a aceptar cosas y a incorporarlas en mi persona. Me dí cuenta de que hasta ese momento había sido un privilegiado, simplemente por mantener la ilusión en ciertos hechos, una ilusión que me había durado mucho más que a otra gente. Pero que ya no podía pedir cuartel, porque nadie me lo iba a conceder. Ni siquiera yo estaba dispuesto a hacerlo por mí mismo. La sinceridad (igual que la caridad) empieza por uno mismo y ni yo hubiese dado un pavo por mí. Claro que tampoco lo hago hoy en día.
Viéndolo desde alguna distancia, externamente pueda parecer que no he cambiado mucho, pero sí que lo he hecho, yo lo sé y eso es lo que marca la diferencia, lo que yo veo sobre mí mismo.
Me guste o no, tuve que arrancar un pedazo del año de mí mismo, como cuando vomitas en mitad de la borrachera porque sabes que si lo dejas seguir será peor, pero no puedes evitar preguntarte si no hubieses podido seguir y que no hubiese pasado nada y no haber echado el mal rato.
Aún hoy no puedo evitar reflexionar a menudo sobre todo lo que aconteció, y sé que no ví venir las oportunidades... ni marcharse. No supe subirme al autobús y eso me marcó, para bien o para mal, todo lo que hice ese año dando palos de ciego (como siempre que miras hacia atrás, todo son palos de ciego) fue lo que me ha hecho como soy, lo que más me ha influido en mi forma de ver muchas cosas. Lo que ocurrió y mi forma de ver ahora lo que ocurrió.
Escuchando: Tool - No Quarter
Sería el año, o más bien dicho, curso 2001/2002. No tuvo nada en especial, o al menos más especial que otros años (todos tienen su cosa, no?). Sin embargo, para bien o para mal, fue el año de la masa crítica, llevaba arrastrando muchas cosas, demasiadas, dando la cara y fue cuando me tuve que girar y mirar hacia dentro. Hacerles frente. A esas y a otras nuevas. Creo que fue el año en el que me ví obligado a aceptar cosas y a incorporarlas en mi persona. Me dí cuenta de que hasta ese momento había sido un privilegiado, simplemente por mantener la ilusión en ciertos hechos, una ilusión que me había durado mucho más que a otra gente. Pero que ya no podía pedir cuartel, porque nadie me lo iba a conceder. Ni siquiera yo estaba dispuesto a hacerlo por mí mismo. La sinceridad (igual que la caridad) empieza por uno mismo y ni yo hubiese dado un pavo por mí. Claro que tampoco lo hago hoy en día.
Viéndolo desde alguna distancia, externamente pueda parecer que no he cambiado mucho, pero sí que lo he hecho, yo lo sé y eso es lo que marca la diferencia, lo que yo veo sobre mí mismo.
Me guste o no, tuve que arrancar un pedazo del año de mí mismo, como cuando vomitas en mitad de la borrachera porque sabes que si lo dejas seguir será peor, pero no puedes evitar preguntarte si no hubieses podido seguir y que no hubiese pasado nada y no haber echado el mal rato.
Aún hoy no puedo evitar reflexionar a menudo sobre todo lo que aconteció, y sé que no ví venir las oportunidades... ni marcharse. No supe subirme al autobús y eso me marcó, para bien o para mal, todo lo que hice ese año dando palos de ciego (como siempre que miras hacia atrás, todo son palos de ciego) fue lo que me ha hecho como soy, lo que más me ha influido en mi forma de ver muchas cosas. Lo que ocurrió y mi forma de ver ahora lo que ocurrió.
Escuchando: Tool - No Quarter