7.11.2005
Crónicas de BCN (parte II)
Acabo de volver de la playa y he de reconocer que me siento estresado... tanto que postear y tan poco tiempo...
En cierto sentido el verano está siendo distinto de como yo lo pensaba, mejor y peor, como siempre, pero en general me está gustando. Más adelante seguiré reflexionando sobre ello, en cuanto tenga más perspectiva, por el momento, seguiré narrando mi viaje a Barcelona.
En primer lugar he de reseñar, como dijo Kike, la anécdota del taxista murciano de mierda (ejem). Resulta que cuando se hizo patente que nos quedaba un largo atasco por delante, le preguntamos al taxista (grave error cuando éste tiene una pinta de metrosexual sin pasta para serlo que acojona con unas gafas que parecía otro ilustre polaco, el gran Marc Parrot aka El Chaval de la Peca). En fín, reproduzco la parte del diálogo más interesante:
"Vaya... y entonces, ¿tardaremos mucho en llegar al Port Olimpic?"
"Pues... como unos 20 minutos."
En ese preciso instante nuestro estimado chofer se giró hacia Kike y le espetó en toda su cara (los dos iban delante):
"Así que todavía me queda un buen rato de aguantarte mientras hablas."
O similar fue el comentario. Sobra decir que el ambiente en el taxi alcanzó el punto de congelación y se podía cortar con un sable láser después de tan ingenioso comentario de nuestro motorizado amigo.
La siguiente parte de la historia ya la sabes, llegamos a la sala con el concierto empezado lo cual solo sirvió para espolearnos aún más cuando escuchamos al batería empezar con dos cojones March of The Pigs. Pegamos un salto y nos echamos para adelante, exactamente hasta la tercera fila donde vivimos prácticamente el resto del concierto.
¿Qué os podría contar del concierto? Trent Reznor era un Apolo con guitarra eléctrica en vez de lira bajado de los cielos y oficiando una misa en honor del dios Rock. Había veces que tenía la sensación de estar dentro del DVD And All That Could Have Been, consiguió lo que solo los grandes son capaces de hacer, mantener esa sensación de magia, de estar viviendo algo especial y único (que es lo que realmente es) durante toda una hora y media, dando lo mejor de sí mismo en el escenario. Cada uno de los guitarrazos de The Wretched arrancó una parte de mi alma, y cada nota de piano en Hurt me hacía recordar momentos como un collar de lágrimas engarzadas en plata pura. Había ocasiones en que conseguía que te olvidases de todo y solo estuvierais tú y la música subiendo hacia el techo de esa nave industrial que era la sala.
En fín, increible el concierto... peeeeero, siempre hay alguien que te jode la marrana, en éste caso la organización. Después de aguantar como tres cuartos de hora en tercera fila, decidimos hacer un alto para tomar algo, refrescarnos y comprar la camiseta antes de que hubiera más bulla.
El ambiente en la sala era claramente sofocante, y mientras nos acercábamos a la barra para pedir agua, vimos como la Cruz Roja retiraba a cinco o seis personas víctimas, evidentemente, de un golpe de calor. Entonces empecé a reparar en que no era el calor habitual en un concierto, sino que además no había movimiento de aire ninguno, y empecé a sospechar lo peor, que el aire acondicionado no estaba en funcionamiento. Cuando llegamos a la barra nos dejamos apuñalar 3 euros por una mierda de botella Font Vella de 125 cl que nos bebimos en un plis y salimos afuera, a la entrada, a comprarnos una camiseta oficial. Pagamos gustosos los 25 euros Adrián y yo por una camiseta chulísima y cuando estábamos descansando apoyados en la barra del merchandising, Adrián me señaló un cartel: "Razzmatazz anuncia que por motivos técnicos, el sistema de ventilación no funciona. Estamos trabajando para repararlo lo más rápido posible." Y una mierda, de veras que me gustaría conocer el concepto de rápido de esa gentuza.
Todo ello explica porqué a la hora y media exacta de concierto, con un cabreo acojonante y empapado en sudor (y eso que en el escenario había 2 ventiladores), Trent Reznor rompió una PRS de aproximadamente 2400 euros contra el escenario y se fue. El concierto había terminado de esa forma y ¿por qué? Por una organización de mierda que no sabe tratar como debe a gente de primera línea como son Nine Inch Nails. Desde aquí mi odio eterno a ellos.
Por lo demás, esperamos un poco y salimos al exterior, donde nos encontramos con Irene y Juanpa, de la escuela que también habían ido por su cuenta. Hablamos con ellos un rato y quedamos en vernos si eso esa noche, ya nos llamábamos.
Y emprendimos el largo (2 Km.) camino a casa.
En cierto sentido el verano está siendo distinto de como yo lo pensaba, mejor y peor, como siempre, pero en general me está gustando. Más adelante seguiré reflexionando sobre ello, en cuanto tenga más perspectiva, por el momento, seguiré narrando mi viaje a Barcelona.
En primer lugar he de reseñar, como dijo Kike, la anécdota del taxista murciano de mierda (ejem). Resulta que cuando se hizo patente que nos quedaba un largo atasco por delante, le preguntamos al taxista (grave error cuando éste tiene una pinta de metrosexual sin pasta para serlo que acojona con unas gafas que parecía otro ilustre polaco, el gran Marc Parrot aka El Chaval de la Peca). En fín, reproduzco la parte del diálogo más interesante:
"Vaya... y entonces, ¿tardaremos mucho en llegar al Port Olimpic?"
"Pues... como unos 20 minutos."
En ese preciso instante nuestro estimado chofer se giró hacia Kike y le espetó en toda su cara (los dos iban delante):
"Así que todavía me queda un buen rato de aguantarte mientras hablas."
O similar fue el comentario. Sobra decir que el ambiente en el taxi alcanzó el punto de congelación y se podía cortar con un sable láser después de tan ingenioso comentario de nuestro motorizado amigo.
La siguiente parte de la historia ya la sabes, llegamos a la sala con el concierto empezado lo cual solo sirvió para espolearnos aún más cuando escuchamos al batería empezar con dos cojones March of The Pigs. Pegamos un salto y nos echamos para adelante, exactamente hasta la tercera fila donde vivimos prácticamente el resto del concierto.
¿Qué os podría contar del concierto? Trent Reznor era un Apolo con guitarra eléctrica en vez de lira bajado de los cielos y oficiando una misa en honor del dios Rock. Había veces que tenía la sensación de estar dentro del DVD And All That Could Have Been, consiguió lo que solo los grandes son capaces de hacer, mantener esa sensación de magia, de estar viviendo algo especial y único (que es lo que realmente es) durante toda una hora y media, dando lo mejor de sí mismo en el escenario. Cada uno de los guitarrazos de The Wretched arrancó una parte de mi alma, y cada nota de piano en Hurt me hacía recordar momentos como un collar de lágrimas engarzadas en plata pura. Había ocasiones en que conseguía que te olvidases de todo y solo estuvierais tú y la música subiendo hacia el techo de esa nave industrial que era la sala.
En fín, increible el concierto... peeeeero, siempre hay alguien que te jode la marrana, en éste caso la organización. Después de aguantar como tres cuartos de hora en tercera fila, decidimos hacer un alto para tomar algo, refrescarnos y comprar la camiseta antes de que hubiera más bulla.
El ambiente en la sala era claramente sofocante, y mientras nos acercábamos a la barra para pedir agua, vimos como la Cruz Roja retiraba a cinco o seis personas víctimas, evidentemente, de un golpe de calor. Entonces empecé a reparar en que no era el calor habitual en un concierto, sino que además no había movimiento de aire ninguno, y empecé a sospechar lo peor, que el aire acondicionado no estaba en funcionamiento. Cuando llegamos a la barra nos dejamos apuñalar 3 euros por una mierda de botella Font Vella de 125 cl que nos bebimos en un plis y salimos afuera, a la entrada, a comprarnos una camiseta oficial. Pagamos gustosos los 25 euros Adrián y yo por una camiseta chulísima y cuando estábamos descansando apoyados en la barra del merchandising, Adrián me señaló un cartel: "Razzmatazz anuncia que por motivos técnicos, el sistema de ventilación no funciona. Estamos trabajando para repararlo lo más rápido posible." Y una mierda, de veras que me gustaría conocer el concepto de rápido de esa gentuza.
Todo ello explica porqué a la hora y media exacta de concierto, con un cabreo acojonante y empapado en sudor (y eso que en el escenario había 2 ventiladores), Trent Reznor rompió una PRS de aproximadamente 2400 euros contra el escenario y se fue. El concierto había terminado de esa forma y ¿por qué? Por una organización de mierda que no sabe tratar como debe a gente de primera línea como son Nine Inch Nails. Desde aquí mi odio eterno a ellos.
Por lo demás, esperamos un poco y salimos al exterior, donde nos encontramos con Irene y Juanpa, de la escuela que también habían ido por su cuenta. Hablamos con ellos un rato y quedamos en vernos si eso esa noche, ya nos llamábamos.
Y emprendimos el largo (2 Km.) camino a casa.
7.06.2005
Crónica de BCN (parte I)
O como puede ir todo mal cuando tiene que ir mal.
Bueno, pues el asunto empezó bien, me planté a las 3 y 20 debajo de casa de Kike a esperar al personal al ritmo de Kiss FM mientras mi padre leía el periódico. Por el momento nada hacía preveer lo que sucedería ya que Kike y Adri fueron escrupulosamente puntuales y estuvieron a las 15.30 donde habíamos convenido.
Emprendimos el viaje hacia el aeropuerto y mi padre nos dejó en la puerta, tras lo cual pasamos a recoger los billetes (nada que facturar) y Kike se jamó un menú del aeropuerto a precio de oro.
A las 16.30 entramos en la zona de embarque cuando la salida del avión estaba prevista para las 16.55 y nos acomodamos mientras la gente hacía cola en la puerta de embarque (siempre me ha parecido absurdo esperar de pie, total... el sitio lo tienes ya reservado :P). A las 17.05, la megafonía tuvo a bien anunciar lo que ya era obvio, que el vuelo no salía (cojones que tiene el personal... nos avisan de que el vuelo no sale 10 minutos más tarde de su hora de salida) y que en media hora nos volvían a informar.
La reacción fue la esperada, nos apoltronamos aún más y seguimos hablando de las gilipolleces que solemos hablar. A las 17.45 las sospechas se volvieron a confirmar. El avión seguía sin salir y nos informarían en otra media hora... genial, pero todavía confiabamos en que el telonero tocaba a las 20.45 y NIN a las 22, había tiempo de sobra.
Por fín casi a las 19 el avión tuvo a bien despegar y salir rumbo a Barcelona, después de que lo hubiesen reparado y los polacos nos hubiesen dado pista para aterrizar. En el vuelo nos dimos cuenta de que ya a esas alturas teníamos más hambre que el perro de un ciego y, afortunadamente, la madre de Adri le había echado unos cacahuetes que fueron mano de santo para aplacar nuestras ansias devoradoras. Así entre cacahuetes y comentar la mierda de revista que te dá Iberia en sus vuelos (semejante bazofia no debería de pasar por ninguna imprenta) pasamos la hora y pico de vuelo, aterrizando sin más percances en Barcelona... a las 20.30 horas.
Vaya, empezábamos a ir realmente ajustados, puesto que mientras decidíamos la logística del transporte eran las 20.40 por lo que ya nos hicimos a la idea de perdernos al telonero (total, era una mierda de rapero del tres al cuarto que sería coleguita de Trent Reznor o algo...) y nos decantamos por usar el medio de transporte más caro, pero también más rápido: Taxi y con dos cojones. Lo cual hubiese estado de puta madre de no ser por un accidente. Tardamos tres cuartos de hora adicionales en llegar a donde habíamos quedado con Lorena y Rafa (los dueños del piso en el cual pernoctábamos)... vaya, ya eran casi las 21.30 y nosotros todavía a 2 Km. de Razzmatazz. Saludamos y fuimos presentados a Lorena y Rafa y echamos a correr para el piso, donde después de admirarlo (era realmente chulo) y hacer los cumplidos de rigor, dejamos las mochilas y salimos por patas. Ahí Rafa se portó como un campeón y agarró su coche y más o menos nos guiamos hasta la calle de la sala. Como concretamente no sabíamos donde estaba, le preguntamos a unos Mossos D'Esquadra que más o menos nos indicaron y salimos por patas (literalmente). Todavía contábamos con que ningún concierto empieza a su hora y que NIN empezaría a las 22.15 como muy temprano.
Con los higadillos en la mano y el corazón en la boca dimos con la jodida Razzmatazz y pegamos un último sprint... pero no había servido de nada, la música ya estaba sonando, nos habíamos perdido la primera canción.
Continuará...
Escuchando: La escuela en verano... tan relajante estar aquí sin nadie...
Bueno, pues el asunto empezó bien, me planté a las 3 y 20 debajo de casa de Kike a esperar al personal al ritmo de Kiss FM mientras mi padre leía el periódico. Por el momento nada hacía preveer lo que sucedería ya que Kike y Adri fueron escrupulosamente puntuales y estuvieron a las 15.30 donde habíamos convenido.
Emprendimos el viaje hacia el aeropuerto y mi padre nos dejó en la puerta, tras lo cual pasamos a recoger los billetes (nada que facturar) y Kike se jamó un menú del aeropuerto a precio de oro.
A las 16.30 entramos en la zona de embarque cuando la salida del avión estaba prevista para las 16.55 y nos acomodamos mientras la gente hacía cola en la puerta de embarque (siempre me ha parecido absurdo esperar de pie, total... el sitio lo tienes ya reservado :P). A las 17.05, la megafonía tuvo a bien anunciar lo que ya era obvio, que el vuelo no salía (cojones que tiene el personal... nos avisan de que el vuelo no sale 10 minutos más tarde de su hora de salida) y que en media hora nos volvían a informar.
La reacción fue la esperada, nos apoltronamos aún más y seguimos hablando de las gilipolleces que solemos hablar. A las 17.45 las sospechas se volvieron a confirmar. El avión seguía sin salir y nos informarían en otra media hora... genial, pero todavía confiabamos en que el telonero tocaba a las 20.45 y NIN a las 22, había tiempo de sobra.
Por fín casi a las 19 el avión tuvo a bien despegar y salir rumbo a Barcelona, después de que lo hubiesen reparado y los polacos nos hubiesen dado pista para aterrizar. En el vuelo nos dimos cuenta de que ya a esas alturas teníamos más hambre que el perro de un ciego y, afortunadamente, la madre de Adri le había echado unos cacahuetes que fueron mano de santo para aplacar nuestras ansias devoradoras. Así entre cacahuetes y comentar la mierda de revista que te dá Iberia en sus vuelos (semejante bazofia no debería de pasar por ninguna imprenta) pasamos la hora y pico de vuelo, aterrizando sin más percances en Barcelona... a las 20.30 horas.
Vaya, empezábamos a ir realmente ajustados, puesto que mientras decidíamos la logística del transporte eran las 20.40 por lo que ya nos hicimos a la idea de perdernos al telonero (total, era una mierda de rapero del tres al cuarto que sería coleguita de Trent Reznor o algo...) y nos decantamos por usar el medio de transporte más caro, pero también más rápido: Taxi y con dos cojones. Lo cual hubiese estado de puta madre de no ser por un accidente. Tardamos tres cuartos de hora adicionales en llegar a donde habíamos quedado con Lorena y Rafa (los dueños del piso en el cual pernoctábamos)... vaya, ya eran casi las 21.30 y nosotros todavía a 2 Km. de Razzmatazz. Saludamos y fuimos presentados a Lorena y Rafa y echamos a correr para el piso, donde después de admirarlo (era realmente chulo) y hacer los cumplidos de rigor, dejamos las mochilas y salimos por patas. Ahí Rafa se portó como un campeón y agarró su coche y más o menos nos guiamos hasta la calle de la sala. Como concretamente no sabíamos donde estaba, le preguntamos a unos Mossos D'Esquadra que más o menos nos indicaron y salimos por patas (literalmente). Todavía contábamos con que ningún concierto empieza a su hora y que NIN empezaría a las 22.15 como muy temprano.
Con los higadillos en la mano y el corazón en la boca dimos con la jodida Razzmatazz y pegamos un último sprint... pero no había servido de nada, la música ya estaba sonando, nos habíamos perdido la primera canción.
Continuará...
Escuchando: La escuela en verano... tan relajante estar aquí sin nadie...